lunes, 19 de diciembre de 2011

Duermevela, de Saray Oliva


El sueño, de Antonio Álvarez Gordillo

Lo que hace a Duermevela diferente de las otras ciudades es que en vez de aire tiene sueños. Los sueños cubren completamente las calles, las habitaciones están repletas de camas deshechas. Sobre las escaleras los habitantes duermen plácidamente. Encima de los tejados caminan los sonámbulos.

Si los habitantes pueden andar por la ciudad soñando, no lo sabemos. Pero estamos seguros de que tienen pesadillas. Les conviene quedarse quietos y tendidos para conciliar el sueño. Los lugares están desiertos. Hay quien dice que de noche, pegando el oído al suelo, se escuchan los ronquidos de la ciudad.

1 comentario:

Anna dijo...

Qué bonito Saray